La perseverancia de los nuevos empresarios cubanos

“Hemos esperado muchos años, ahora no puede fallar”, dice Luis, líder de la microempresa Dforja, una mañana de octubre. Ese mismo día, sentado en un portal del Vedado, Oliesky también habla de perseverancia. “La idea de nuestro emprendimiento nace dentro de una crisis económica y por tanto debemos buscar alternativas y soluciones que brinquen los obstáculos”. Ambos planearon su proyecto en los momentos más duros de la pandemia, sabiendo que las opciones dadas al cuentapropismo en 2010 habían quedado estrechas hacía tiempo. Nuevas oportunidades estaban por llegar.  

El 29 de septiembre de 2021, la propuesta de Luis y Oliesky sería autorizada por el Ministerio de Economía y Planificación junto a otras 30 mipymes. Hoy ya suman 162 microempresas y casi 3 000 nuevos empleos en la economía. 

Dforja, la mipyme familiar que apuesta por crecer

Taller de creaciones Dforja. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

Luis Betancourt Sánchez tiene 33 años y es técnico medio en electricidad. Su vida laboral comenzó justo al salir del servicio militar, en un grupo del Fondo de Bienes Culturales, donde adquirió muchísima experiencia, sobre todo en la restauración, en el Centro Histórico de La Habana. En 2016 emprendió su propio negocio. “Me atreví y no nos fue mal”, dice y elige el plural para hablar de resultados, porque su proyecto es también el de su esposa, dos tíos y un hermano. Un proyecto familiar.   

Durante casi tres años estuvo restaurando el mobiliario del hotel Parque Central y de embajadas como la de Canadá. Todo eso hasta que llegó la pandemia y le frenara en seco el trabajo. Sin embargo, en medio del aislamiento y los cierres inició su proyecto más prometedor. La noticia de que las formas no estatales podrían importar y exportar mediante una entidad estatal, Luis y Anabel la convirtieron en oportunidad.

“No podemos esperar a que la importadora nos toque a la puerta. La misión siempre será empujar, empujar y empujar”, dice y agrega algunos consejos: “Hay que estar pendiente, llegar temprano a la importadora. Nosotros tenemos experiencias positivas y otras no tanto, pero aquí estamos, sin rendirnos”.

Taller de creaciones Dforja. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

En noviembre de 2020, “mediante el mecanismo de consignación”, Luis importó por primera vez un rollo de alambre de tres milímetros. ¿Qué podrá hacer con tanto alambre?, se preguntaba su esposa. Pues bien, primero armó una punteadora (máquina para soldar) y luego otra. También inventó una enderezadora, y así comenzó a producir artículos para la jardinería. Después importaría madera y metal, haría camas, muebles y mesas y se estrenaría en el mundo de las exportaciones.

Por eso no fue extraño que recibiera de inmediato una invitación del Ministerio de Economía y Planificación cuando se abrió la convocatoria para la creación de mipymes.

En términos legales, Dforja es una microempresa de cuatro trabajadores. Para Luis, es un proyecto familiar. “Soy padre de jimaguas, estoy comprometido con que me funcionen las cosas, por mis hijos, esposa, hermanos y familia”. Por eso su actitud es la de “nunca quedarse quieto” y aprovechar todas las oportunidades. 

Taller de creaciones Dforja. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

Ya Dforja es una marca registrada y tendrá espacio para crecer en cuanto el Gobierno de Habana del Este le conceda el terreno solicitado. “En el municipio hay capacidades que no están utilizadas, instituciones que han sido desmanteladas, y abandonadas”, dice Luis y nos enseña cómo el patio de la casa de su mamá en Alamar —convertido en taller— ya les queda pequeño. “Estoy atrapado, quiero firmar un contrato para restaurar unos muebles, pero no tengo dónde meterlos”.

Alamar, dice este joven emprendedor, ha sido casi una “ciudad dormitorio”, por el hecho de que la mayoría de sus residentes trabajan en otros municipios. Para él, la aparición de Dforja y de otras mipymes significa un beneficio colectivo, traducido en oportunidades de nuevos empleos y ofertas de bienes y servicios. 

Una vez se amplíe el local, Luis piensa sumar nuevos trabajadores y visualiza la idea de que su nave pueda convertirse en una “extensión” de la escuela taller de Alamar. Por lo pronto, se concentra en reproducir el diseño de muebles que son tendencia en Internet y que no están en las tiendas cubanas. Luego pretende contratar un diseñador y sumarle originalidad a las producciones. Que los muebles Dforja tengan un distintivo. 

Incrementar las exportaciones y venderle a las tiendas, son otras metas. También están buscando una línea de muebles económica, para diversificar las ofertas. “El propósito es no tener un mercado meta, sino abarcar todo el que se pueda”. 

Luis Betancourt, creador de Dforja. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

Enparaleo: El reto de ser un proyecto de desarrollo local y una mipyme

Planos de producciones Agro-Urbanas Enparalelo. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

Un año antes de que el Ministerio de Economía y Planificación diera luz verde a las mipymes, Oliesky Fabre del Castillo ya soñaba con abrir una empresa, o al menos con concretar la idea “cocinada” con dos colegas arquitectos: producir microvegetales en espacios urbanos, tanto interiores como exteriores, “con el propósito de contribuir a alimentar a la ciudad desde la ciudad de un modo sostenible”.

La posibilidad de convertir esta iniciativa en un proyecto de desarrollo local y, a su vez, en una microempresa vendría después de que este arquitecto de 38 años, amante del paisajismo y de la botánica, junto a sus amigos, estudiara, hiciera pruebas y evaluara el impacto de los alimentos salidos de bandejas plásticas o de cáscaras de coco.

En enero de este año empezaron a buscar apoyo. Fueron al Ministerio de la Agricultura y a la Oficina de Gestión Integral de Plaza de la Revolución. En agosto iniciaron el papeleo como proyecto de desarrollo local y el 17 de septiembre nació Enparaleo. Por aquella fecha ya se hablaba de las mipymes y Oliesky también quiso apostar por la novedad. Así, aparecería luego Enparalelo en la lista de las 35 primeras microempresas cubanas.  

“Muchos nos preguntan, ¿ahora que ya son mipymes, qué pasará con el proyecto? Realmente nos interesa mantener esa dualidad: queremos ser una micrompresa coordinando un proyecto de desarrollo local. Y será un reto, porque aunque nacemos de una necesidad local, también deseamos enfocarnos en otras ciudades como empresa privada”, explica Oliesky.  

Por lo pronto, como proyecto de desarrollo local ya están listos para firmar los primeros contratos, como pequeña empresa (dos socios y 10 trabajadores) finalizan los registros, mientras identifican suministradores y colaboradores y acondicionan un terreno yermo entregado por el gobierno municipal en el barrio de La Timba.

En el cuaderno que ojea Oliesky se ve una moderna instalación de cultivo bajo techo y torres de agricultura vertical, donde pretenden cultivar los microvegetales, es decir, tallos y hojas de hortalizas y plantas aromáticas comestibles que concentran todo el sabor de sus ejemplares adultas. Además, les interesa producir flores, algas, frutas y hortalizas,“empleando las mejores prácticas agroecológicas en contextos urbanos y haciendo uso de las energías renovables”. 

Cuando le preguntas a Oliesky por los propósitos del proyecto de desarrollo local, dice que “el sector de población meta es la tercera edad”. “Muchos padecen enfermedades crónicas, vinculadas con la alimentación y queremos ayudar con este tipo de producciones a los SAF (Sistema de Ayuda a la Familia) que hay en el municipio”.

“Queremos vincular a las mujeres, enamorar a los jóvenes, ya que no existe mucho relevo en este campo, y armar una red de emprendimiento con todos los actores económicos”, argumenta y menciona al sector del turismo y a los restaurantes hablando de Enparalelo como empresa privada.

Producciones Agro-Urbanas Enparalelo. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

Para Oliesky el nacimiento de las mipymes es un cambio de reglas que abre nuevas posibilidades. Para Luis, es una medida que requiere del acompañamiento constante de instituciones, organismos y gobiernos. A su juicio, la capacitación resulta clave para que “nadie quede atrás, porque cuando un negocio queda atrás, también lo hace la familia”.

No menos importante, considera Luis, es ofrecerle seguridad al que invierte su dinero, como mismo sucede con los inversores extranjeros. “Hay que darle respaldo legal (que está) y también respaldo mental; las trabas mentales hay que quitarlas, que no se quede solo en el discurso”.

“Creo que he perdido unos kilos de peso de tanto empujar, y me quedarán unos cuantos más”, bromea y sigue dejando muestra de su empeño, en aquella nave en Alamar. Ese día, en un portal del Vedado, Oliesky también habla de perseverancia.

Tomado de http://www.cubadebate.cu/especiales/2021/10/18/hemos-esperado-anos-ahora-no-puede-fallar-la-perseverancia-de-los-nuevos-empresarios-cubanos-video/

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